Tuesday, November 2, 2004

Racionalidad vs. emocionalidad

 Miami, Fl. a 2 de noviembre de 2004.

La grandeza de los Estados Unidos está cimentada en dos grandes factores: instituciones de gobierno absolutamente consolidadas y en terminos generales, motivadas por la búsqueda del bien común y, por la afortunada supremacía de la inteligencia y el pensamiento racional sobre los dogmas y la emocionalidad colectiva. Es justamente hoy cuando el más grande imperio que hemos conocido, someterá a prueba a sus cimientos y a la estructura que sustenta a su sociedad, teniendo la oportunidad de demostrar su vigencia como máxima potencia mundial, o dejando ver al resto del mundo (y a una minoría dentro de sus fronteras) las fisuras más importantes hasta ahora vistas en su arquitectura social y política.

La sociedad estadounidense se encuentra dividida como hace mucho tiempo no lo estaba, pero en esta ocasión la division puede ser más grave de lo que parece, el pueblo estadounidense debe optar entre seguir transitando por el sendero de la racionalidad, eligiendo a su primer mandatario con base en argumentos lógicos y ponderaciones político-económicas como históricamente lo vienen realizando o desviar el rumbo hacia una especie de democracia instintiva y emocional cuyo motor es el miedo; ingrediente clave para someterse ante posturas de gobierno fundamentalistas y, claro está, sumamente peligrosas –más cuando se habla de la súper potencia mundial-.

Es triste (por no decir que vergonzoso) ver como la mitad de los votantes, entre 50 y 60 millones, elegirá a un individuo que buscó su reelección a partir de una insólita campana en la que todos los esfuerzos, absolutamente todos buscaron la exacerbación del miedo norteamericano y la descalificación de su adversario político; jamás se buscó defender lo realizado durante su gobierno y, peor aun, los mismos electores quizás voten por un individuo que llevó a la guerra a su pueblo a través de un confesado “error de información” (léase mentira).

Por otro lado, es posible que observemos en diversos estados como Pennsylvania, Florida, Wisconsin y Ohio grandes conflictos postelectorales los cuales pondrán también a prueba al civismo y al sistema democrático del pueblo estadounidense que, de fallar como hace 4 anos, será una muy inoportuna segunda falla dentro de la -hasta hace no mucho tiempo- poco cuestionada democracia “americana”.

Para más de un sociólogo el ciclo de vida como potencia hegemónica de los Estados Unidos ha iniciado su declive, se dice que los síntomas son muchos, es todavía difícil confirmarlo; sin embargo, es evidente que un cambio de vía hacia el camino del fundamentalismo y la irracionalidad, aderezado con una fuerte crisis del sistema democrático de este país, bien puede constituir prueba suficiente de fracturas estructurales irreparables que evidencian el inicio de la caida –natural en todos los imperios- del imperio estadounidense. Pronto lo sabremos.

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